Contenido de valor, ¿qué es y cómo crearlo?

 

Un contenido de valor es una pieza de comunicación que aporta beneficios al público objetivo al que va dirigido. Es fundamental que no pase desapercibido.

Para ello tiene que estar cuidado y ser relevante porque si no lo está, es lo mismo que si no existiese. Por eso, el usuario que visita tu sitio web tiene que encontrarse con un contenido de calidad ya que, si le gusta, puede compartirlo en su web o redes sociales haciendo que más personas o incluso, futuros clientes lleguen a tu web y puedan ver los servicios que la empresa presta.

¿Qué hacer para crear un contenido de valor?

Un contenido de valor es un contenido útil, por eso si lo es para tu audiencia lo es para ti.

Lo más importante que debe tener contener un post es:

  1. Información rápida y útil. Redactar un artículo antes que la competencia es un plus que puede ser muy positivo.
  2. Calidad, ante todo. Copiar contenido es perjudicial para tu web por dos motivos:
    1. Penaliza el posicionamiento orgánico (SEO) en buscadores.
    2. Puede provocar una crisis de reputación.
  3. Veracidad del contenido. Publicar un contenido falso puede llegar a crear un bulo que perjudique, y mucho, la reputación de tu empresa. Por eso, si se citan fuentes se debe comprobar antes que sean fiables.

Por otra parte, si queremos que nuestro contenido sea de calidad, nos sirva para el branding de nuestro negocio y que sea compartido en otras webs y redes sociales, nunca debemos realizar alguna de las siguientes acciones:

  1. Información falsa. Tienes que estar seguro que los datos o información que proporciones sean ciertas. Como recomendación contrastar diversas fuentes y triangular información.
  2. Errores ortográficos. Antes de publicar revisa la ortografía y sintaxis. No dejes que un buen contenido pierda valor por contener erratas.
  3. Enlaces rotos. En el caso de incluir links en tus posts comprueba que apunten correctamente a las direcciones electrónicas a las que apunten. Si con el tiempo detectas que algún enlace no es válido, modifícalo o elimínalo cuanto antes para no frustrar al usuario o para que no te afecte negativamente al SEO de tu portal web.

¿Post de 2.000 palabras?

Crear y publicar un post extenso es algo complicado e incluso puede llegar a ser una tarea bastante aburrida si no entendemos ciertos conceptos. Por eso, redactar post de 2.000 palabras o más, si se hace de manera adecuada y correcta, puede llegar a dar buenos resultados, alcanzando un buen posicionamiento en buscadores sobre determinadas palabras clave.

Si ya tienes alguna idea sobre la que escribir, pero no sabes qué orden debe llevar, te dejamos las secciones más importantes que debe contener para mantener un orden:

  1. Introducción. Contextualiza el contenido, pon antecedentes, introduce el concepto en los primeros párrafos.
  2. Descripción. Describe el concepto. Ofrece detalles interesantes. Trata de aportar alguna novedad.
  3. Ventajas. Haz un listado con los principales beneficios que ofrece.
  4. Inconvenientes. Señala las limitaciones, dificultades o problemas que pueden encontrar.
  5. Conclusión y breve opinión personal. Ofrece tus impresiones sobre la temática y destaca los puntos principales.
  6. Ejemplos (casos prácticos). Selecciona casos de uso cercanos para que los usuarios se puedan hacer una idea de qué tratas de transmitir.

Tiempo de permanencia y lectura

Contenido de valor, ¿qué es y cómo crearlo? 1

Para WordPress, existen plugins que hacen y muestran una estimación sobre el tiempo de permanencia y lectura que puede tardar un usuario en permanecer en la web y leer el post. Pero cuidado, porque mostrar esos datos puede ser un poco perjudicial.

Por un lado, ese tipo de información puede ser de gran atracción para el lector y así aumentan el tiempo que pasan en tu sitio web. Pero, si la publicación es muy extensa y toma varios minutos en leerla, el efecto de mostrar esos datos es negativo ya que la tasa de abandono puede ser muy alta.

Recuerda también que existen diversas métricas e indicadores que nos ofrecen información si el contenido que estamos generando es de valor, tanto Google Analytics como las herramientas analíticas de las redes sociales (Facebook Insights, Twitter Analytics, etc) nos proporcionan: tiempo de permanencia en la página, tasa de rebote, número de “me gusta” y “favoritos”, comparticiones y retweets, número de comentarios y calidad de los mismos, etc.

Si tenemos en cuenta éstas métricas podremos planificar los siguientes siguiendo el patrón de los que hayan alcanzado mayor éxito en términos de conversiones, alcance, posicionamiento, etc, de manera que estén alineadas a nuestros objetivos de negocio.

 

¿Y vosotros qué entendéis por contenido de calidad? ¿Tenéis alguna estrategia para desarrollar contenidos de valor? Si es así, estaremos encantados que compartas tus experiencias en los comentarios.

 

www.segundaplanta.com

 

Chatbots y el arte de chatear

Chatear no es fácil. Aunque lo hacemos todos los días: a través de Whatsapp, Facebook Messenger, Telegram, Skype, por Snapchat y hasta en Twitter. Nos ayudamos de expresiones, palabras acortadas, emoticonos, gifs, imágenes, geolocalizaciones, referencias con copy-paste. Chatear no es fácil, y para fortalecer la idea que propongo, pensad que ahora también acudimos a los audios y a los vídeos. Usamos la voz cada vez más porque no sabemos chatear. Si me lo permitís, los filtros para imágenes y audiovisuales también han venido para salvarnos en nuestra comunicación diaria. Y es que chatear no es fácil, ya os lo estoy diciendo.

¿Y qué tiene de difícil, si llevamos haciéndolo desde la época del IRC? Si, después de varios años, ya lo practicamos con total naturalidad, de pequeños a mayores, en jergas de diferentes profesiones, en variaciones diafásicas, diastráticas o diatópicas. El problema es bien sencillo, y es solo uno: que no sabemos transmitir lo que queremos. Por este motivo (y también, pero solo a veces, por los caprichos de la lengua y sus ambigüedades), en ocasiones, no se entiende lo que pretendíamos comunicar y lleva a confusión a nuestros interlocutores, creando situaciones incómodas. Todo esto, a nivel de marca, puede suponer un enorme problema.

Analizando las dificultades que nos encontramos, y recordando los elementos del discurso de los que ya hablamos, llegamos a los siguientes puntos que pueden ser conflictivos a la hora de comunicar una idea a través de un mensaje escrito:

  1. Que esté mal redactado: si no se entiende porque no respeta las convenciones lingüísticas, estamos perdidos. No tenemos nada que hacer si emisor y receptor no comparten las mismas normas. Como si habláramos en otro idioma. Por eso, es tan importante una redacción no correcta, sino exquisita. Solo con la excelencia podremos expresarnos correctamente.
  2. Que esté descontextualizado: nuestros lectores han de saber de qué estamos hablando. No todos nos tienen por qué seguir a diario, ni conocen nuestros recursos, nuestra historia, las noticias, lo que hicimos ayer, nuestras campañas anteriores, lo que alguien nos contó. Hay que situar constantemente al lector en nuestros blogs, en nuestras redes sociales. En toda comunicación, aunque nos parezcamos reiterativos. El storytelling no puede convertirse en una telenovela.
  3. Que abusemos de tecnicismos o neologismos. Que nos sometamos al uso del #hashtag, de las @menciones, de los extranjerismos o las siglas.
  4. Que no quede clara nuestra intención. Quizás es el punto más comprometido por la dificultad que entraña. Y también se relaciona con el contexto. Podemos creer que somos graciosos o sofisticados, divertidos o enérgicos, pero deberíamos cerciorarnos de si realmente lo estamos siendo. ¿Y cómo lo hacemos? Podemos pedir opinión pero, sobre todo, siendo sinceros con nosotros mismos. Por ejemplo, no es lo mismo escribir esta idea si usamos las siguientes formas:

    Si te das de alta en nuestra newsletter podrás acceder a contenidos exclusivos cada semana.

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    Transmitimos emoción con solo un par de cambios en la forma o la estructura. Sin embargo, ojo, porque no siempre cuelan mensajes del tipo

    ¡La superguía de SEO que no te puedes perder si quieres ser un auténtico profesional!

    Las 12 enseñanzas secretas para ser el mejor community manager que nadie te contará.

  5. Que no usemos el formato adecuado para cada ocasión o plataforma. Si no eres bueno haciendo fotografías, mejor escríbelo. Si no sabes hacer infografías pero has leído que están de moda, es más eficaz que lo presentes en otro formato. Si tu lenguaje natural no es el vídeo, no te empeñes en ser un youtuber. O sí, empéñate pero asegúrate de haber aprendido antes. Igualmente, cada plataforma tiene sus puntos fuertes, conócelos y foméntalos. Asimismo, podemos encontrar la lengua escrita en distintos formatos (desde una narración a un diálogo, una poesía, lenguaje publicitario, y un sinfín de posibilidades literarias).
  6. Que nos dejemos llevar por la pasión y caigamos en sus errores. Pueden ser la pérdida total o parcial de las razones por las que se explica algo, entrar en discusiones fuertes o eternas, o ambas, ser demasiado optimista o insistente o no mostrar lo que realmente hace grande al producto, al servicio, a la marca, a la empresa.

Los chatbots y la inteligencia artificial

Soy un escéptico de los chatbots y si habéis llegado a este punto del post empezaréis a entender por qué. Creo firmemente en la tecnología y en la lingüística aplicada, en su utilidad y la gran ayuda que puede proporcionar para resolver muchos casos. Aunque no es este, no es la atención al cliente. Solo tenemos que remitirnos a nuestras propias llamadas eternas a las compañías telefónicas y pensar en cuántas ocasiones no le hemos deseado algún mal a la maquinita que nos atiende. “¡Quiero hablar con un humano!”, le gritamos a un impasible contestador. Como si entendiera de tonos. De enfados. De que nuestra telefónica nos está cobrando 20 euros de más o de que, una vez más, queremos darnos de baja por el mal servicio prestado. “Si desea contactar con un agente, pulse 3”. Eso es lo que queríamos desde el principio.

¿Qué nos ha hecho sospechar que a través de Facebook o Allo sí vamos a querer hablar con un bot? Cuando aún estamos aprendiendo a chatear, ahora nos ponen en un cuadrilátero para que tengamos una batalla dialéctica de lo más absurda contra un C3PO venido a menos. Permitidme que dude aún de la capacidad tecnológica para responder a todas las dudas que un cliente pueda tener. Y creedme cuando os digo que he visto cosas que vosotros no creeríais sin viajar más allá de Orión ni conocer de cerca la Puerta de Tannhäuser. Las preguntas más sorprendentes, los comentarios más ácidos o incisivos o las ocurrencias más disparatadas que se os puedan pasar por la cabeza. Además, pensadlo bien, le quitaríamos trabajo a los CM graciositos.

La idea, como os podéis imaginar, no es sustituir para todo la respuesta del humano en la atención al cliente, sino solo para cuestiones puntuales que sí puedan resolver los bots. Pero perderíamos eso de lo que tanto tiempo llevamos hablando, el contacto real, la personalización y humanización de las marcas.

El primer ejemplo llamativo lo encontramos en el software desarrollado por Taco Bell, cuyo chatbot facilita la gestión de los pedidos a través de una conversación automatizada. Cuanto más puntera es la tecnología destinada a este cometido, mayor personalización podrán aportar estos desalmados interlocutores. Y aquí llega otro de los problemas: ¿quién va a ser capaz de desarrollar dichas tecnologías? Solo las más grandes.

La solución llega a través de plataformas como Facebook, Allo de Google, o Kik Messenger, que saca al mercado bots para distintos fines en sus tiendas online. Lejos de comandos o fórmulas para lograr una respuesta, el sistema será capaz de dibujar distintas situaciones, tener memoria o aportarnos datos extras que nos pueden ser útiles. Pero no hablamos de eso, sino de personas que quieren sentir que alguien se está preocupando por ellos al otro lado de la pantalla.

Hablamos de que llevamos unos años intentando difuminar la barrera que el teclado y el ratón nos hicieron en su día para volver a la naturalidad, pero parece que no todo el mundo está de acuerdo. Por lo pronto, parece que solo es tendencia, una apuesta fuerte de los de arriba que estamos viendo llegar pero que las pymes y la mayoría de grandes empresas tardarán en asumir. Pero si ya los humanos encontramos numerosas dificultades a la hora de expresar lo que queremos comunicar, ¿vamos a ser capaces de transmitir valores de marca, emociones, algo a través de los chatbots?

Estamos en el mundo real y ni siquiera lo dominamos aún con soltura. Alan Turing puede esperar.

¿Es Whatsapp una red social?

Ahora que, durante estos días, hemos conocido la noticia de que Whatsapp ha lanzado su aplicación nativa para Windows y Mac OS, nos ha vuelto a invadir la duda.

Y es que, en las oficinas de Segunda Planta, ya hace unos días, surgió la siguiente cuestión: ¿Es Whatsapp una red social o un servicio de mensajería? A raíz de una conversación entre @targess, @ingenio, @RaulDorado, @AlbertoPajuelo y quien firma, @AlvaroOlmo, en la que discutíamos si Whatsapp podía considerarse una red social o no, decidimos profundizar un poco más sobre esto y ponernos manos a la obra.

Sabiendo que el público es soberano, nos aventuramos a trasladar a Twitter nuestra duda, con los siguientes resultados:

A pesar de que la opción más votada fue la opción de aquellos que creen que no se trata de una red social, aún existía un 32% que considera que sí.

Nosotros, para responder a esta pregunta con algo de autoridad, nos hemos propuesto analizar las propiedades de las redes sociales y por qué Whatsapp pertenece a un bando u otro. Pero antes, ¿por qué es importante esta diferenciación? Porque el modo de empleo y cómo la conceptualizamos va a ser fundamental a la hora de usarlas para estrategias de marcas, de cara a su uso con clientes y, sobre todo, conociendo los principios de viralidad e influencia y su posible aplicación.

Las redes sociales tienen unas características concretas que determinan su modo de uso y que identificamos en los siguientes puntos:

  • En las redes sociales se produce una asociación de personas en torno a unos intereses comunes.
  • Están compuestas por nodos (personas o marcas) que se relacionan entre sí y que pueden formar figuras de redes.
  • Se comunican a través de internet, por parejas o grupos.
  • Las relaciones bidireccionales y los contenidos son el músculo de las redes sociales, aunque el contenido no es estrictamente necesario.

Pero también hay rasgos de diseño o técnicos, menos conceptuales, que pueden ayudarnos a definir:

  • Los servicios de mensajería no disponen de un muro y, por lo tanto, no disponen de mensajes públicos.
  • Los usuarios de las redes sociales tienen un perfil con información personal.
  • Las redes sociales fomentan el contacto con otras personas.
  • En los servicios de mensajería, los contactos son personales y de individuo a individuo, exceptuando los grupos, en los que un usuario debe dar acceso previamente.
  • En los servicios de mensajería no existen buscadores de contenido ni de usuarios.
Redes sociales

Los nodos y sus nexos forman las redes sociales

En Snapchat, por ejemplo, encontramos algo parecido a un muro. Sin embargo, la falta de interacción con cada una de las actualizaciones o posts vuelve a ponernos en duda: ¿red social o servicio de mensajería? Si observamos las tendencias, las aplicaciones más utilizadas son, por un lado, sustancialmente aplicaciones de mensajería móviles, y por otro, una mezcla entre ambas versiones. El propio Snapchat, Instagram o Periscope. También ocurre con la definición de Twitter, un microbloggin’, podríamos decir que está a caballo entre todas las opciones disponibles.

En el otro lado estarían Facebook —quien más esfuerzos está haciendo para adquirir características propias de las redes más móviles o los servicios de mensajería con Facebook Messenger—, LinkedIn, Pinterest o Google Plus, entre otras.

Viralidad e influencia: ¿un factor exclusivo de las redes sociales?

Se me plantean varias cuestiones: ¿es la viralidad un aspecto fundamental de las redes sociales? ¿Cómo funciona la influencia en Whatsapp? No podemos responder de una forma estricta a estas preguntas porque, en lo referente a la privacidad, en su mayoría, nos dejan jugar con estos elementos más o menos a nuestro antojo. Si mi perfil y contenidos de Facebook están estrictamente cerrados a la vista de terceras personas, aquellas que no son contactos directos no pueden visualizar lo que he publicado. En Twitter e Instagram, las cuentas candado. En Snapchat, aquellas personas a las que tenga agregada. Etcétera.

Por lo tanto, ni la viralidad ni la influencia son conceptos necesarios para que exista una red social, si nos atenemos al párrafo anterior. Sin embargo, el concepto mismo de red social nos sugiere lo contrario.

Las investigaciones han mostrado que las redes sociales constituyen representaciones útiles en muchos niveles, desde las relaciones de parentesco hasta las relaciones de organizaciones a nivel estatal (se habla en este caso de redes políticas), desempeñando un papel crítico en la determinación de la agenda política y el grado en el cual los individuos o las organizaciones alcanzan sus objetivos o reciben influencias. La red social también puede ser utilizada para medir el capital social (es decir, el valor que un individuo obtiene de los recursos accesibles a través de su red social).

Wikipedia.

Son herramientas, no redes sociales

Es importante saber que no estamos hablando de redes sociales cuando nos referimos a Facebook o Instagram, sino de herramientas o servicios que nos ayudan a gestionar las redes sociales. En las redes sociales sí existe una influencia obligatoria de los miembros que la componen, que puede traducirse en viralidad dependiendo de la composición de la red y del tipo de relación existente entre los nodos. Pero son las herramientas las que facilitan o ponen barreras a esas redes sociales.

Con esta premisa, podrías deducir que Whatsapp, por un lado, facilita el contacto con los nodos de las redes sociales, pero no ayuda al contagio social, a la influencia en forma de red, sino de manera mucho más puntual y personal, nodo a nodo. Estaría cumpliendo algunas de las funciones de la red social pero evitando otras. ¿Cómo podríamos entonces responder a la pregunta inicial? Quizás, simplemente, no podamos. Pero sí que podemos conocer cuáles son las posibilidades reales que nos ofrece la herramienta, y saber por tanto explotarlas en favor de la comunicación y el marketing de nuestras marcas.

Estrategia de social media: cómo elegir los canales

Posiblemente ya le habéis echado el ojo al ‘Mapa de las redes sociales y otros servicios en la nube’ que iRedes elabora cada año. Se nos antoja la pregunta ¿qué es exactamente un canal en social media? Para responderla establecemos una diferencia clara entre marketing online y social media, ya que podemos caer en el error de confundirlos.

Los canales en marketing online abarcan técnicas como el SEO, el SEM, el email marketing o el social media marketing. Sin embargo, si hablamos únicamente de social media, ¿podemos tomar en consideración las redes sociales como los únicos canales? Blogs, foros, wikis, sitios de opinión, redes de geolocalización… existe todo un sinfín de plataformas cuyas categorías bailan entre canal, redes de colaboración o, simplemente, portales en los que podemos escribir comentarios o compartir contenido.

De cualquier forma, y para trazar a conciencia una estrategia de social media, y también con la idea de facilitarnos la labor de saber elegir qué es propiamente un canal, hemos clasificado las acciones en distintos canales digitales según la función que realizan dentro de nuestra estrategia. Así, establecemos objetivos específicos para cada uno de estos canales y le otorgamos un lugar concreto dentro del embudo.

Funciones de los canales en social media

Dividimos las funciones posibles que pueden desempeñar los canales en social media. Un mismo canal puede cumplir una o varias funciones:

  • Posicionamiento: los canales pueden ayudarnos al posicionamiento SEO. Por ejemplo, sabemos que muchas de las estrategias que utilizan Google Plus utilizan este canal únicamente para posicionar, por el peso evidente que tiene en Google. Se trata, pues, de una técnica con una clara finalidad a través de los contenidos y de las palabras clave. Sin embargo, también podemos posicionarnos dentro de canales específicos. Por ejemplo, tener una buena presencia en Twitter nos asegura visibilidad, además de en buscadores, dentro de la propia plataforma.
  • Atención al cliente: cuanto mayor sea nuestra comunidad y más contundente nuestra presencia, más importancia tendrá la atención al cliente a través del social media. Es lógico, nuestra presencia hará que los clientes y usuarios se fijen más en nosotros y les resulte más sencillo dirigirse a través de estos espacios. Sabemos también, y es algo que vamos conociendo a raíz de nuestra experiencia, cuáles son los canales que más utilizan los usuarios para comunicarse con nosotros. En este sentido, va a depender de muchos factores. Por ejemplo, en un negocio local, Facebook o Yelp pueden ser clave en la atención al cliente mediante la respuesta a comentarios, a quejas o sugerencias de mejora o, simplemente, un halago.
  • Presencia / Imagen de marca: son esos canales en los que hay que estar porque sabemos que el gran público se encuentra por allí. A veces consideramos que Facebook es uno de estos grandes entornos en los que hemos de tener presencia. Probablemente, entre 1.500 millones de usuarios se encuentre nuestro target. También ocurre a veces con ciertas campañas puntuales o con la publicidad. Si bien cada vez es menos frecuente acudir a este tipo de acciones de mera presencia, ya que disponemos de las suficientes herramientas como para poder medirlo todo, es importante permanecer en la retina de nuestros posibles consumidores. No debemos desdeñar la presencia en la mente del consumidor.
  • Conversación: generar conversación nos ayuda a mejorar otras funciones (SEO, atención al cliente, presencia de marca y generación de comunidad y de tráfico). Pero hay canales donde es más sencillo y práctico iniciar y establecer estas conversaciones. Por ejemplo, Twitter o los grupos de LinkedIn, así como los comentarios en blogs o plataformas como Medium. Las conversaciones pueden tener características muy dispares: desde hacer networking, hasta aficionados a un una película, a un equipo o, en general, a cualquier temática más amplia, como la fotografía o la cerveza.
  • Comunidad: son canales que nos sirven para crear una comunidad afín a las temáticas de nuestra marca o empresa. En algunos canales esto se puede apreciar de forma más clara que en otros. Por ejemplo, los seguidores de YouTube o Instagram presentan un engagement más alto que los de Facebook. La razón es que son canales donde no conviven, generalmente, múltiples aspectos de la vida de los usuarios, sino que lo utilizan de forma más específica. Si bien en Instagram podemos seguir tanto a amigos como a marcas, cuando seguimos a una de estas lo hacemos de forma más concienzuda que en Facebook, ajustándonos más a nuestros propios intereses.
    • Existen canales específicos para comunidades muy concretas. Olvidándonos de las redes generalistas, encontramos plataformas orientadas a un público muy segmentado. Por ejemplo, redes de contacto, o portales como Couchsurfing o Blablacar.
  • Promoción / Publicidad: Facebook, Twitter, Instagram, YouTube, Google… Obviando el SEM, con todos estos canales también podemos promocionarnos y hacer publicidad (no pagada) de nuestros productos o servicios. Porque sabemos que, aunque el contenido es el rey en las redes sociales, es siempre necesaria una dosis de autopromoción. De no ser así, ¿qué estaríamos haciendo en los medios sociales realmente? Esta promoción puede estar diseñada de muchas formas: a través de nuestros contenidos, anuncios de novedades, mediante opiniones, dándole cabida a comentarios de la comunidad, etc. Y sabemos que en algunos canales esto tiene más pinta de spam que en otros. La naturalidad ha de ser la clave en cada uno de los canales.
  • Generación de Tráfico: cuando observamos Google Analytics nos damos cuenta de qué plataformas nos dirigen más tráfico hacia nuestra web. Gracias a estos datos podemos saber qué canales funcionan mejor para generar tráfico social y así reforzar nuestras acciones o reorientarlas en cada uno de ellos.
  • Conversión: igualmente, siguiendo el funnel de conversión, podemos deducir cuáles son los canales que dirigen a nuestros seguidores a una posible conversión. Son canales en los que sabemos que la conversión es más alta, bien por la propia idiosincrasia del canal o por acciones específicas de promoción de productos o servicios.
  • Aprovechar el flujo de información y opinión: en los distintos canales se producen conversaciones y son los medios perfectos para la generación y difusión de información. Como empresa o marca podemos aprovechar estos flujos de noticias para aprovecharnos de ellas, conociendo bien cuáles son las tendencias y atándonos a su cola, o bien, liderándolas.
  • Monitorización y estudio: al igual que nosotros actuamos en diferentes canales, así lo hace también el resto del mercado. Tanto empresas, como potenciales clientes y clientes, usuarios y organismos afines, partners y colaboradores… todos utilizan los distintos canales y gracias al rastro de la acción que ejecutan, tenemos la capacidad de estudiar y analizar qué está ocurriendo en el sector del mercado que nos concierne. Es, por lo tanto, un elemento fundamental en nuestras estrategias, tanto para diseñarla en función a lo que ya está ocurriendo como para entender el transcurso de las acciones durante el desarrollo de la propia estrategia.
  • Difusión de contenidos: Y, por supuesto, difundir nuestros contenidos. Además del SEO y de la propia reputación ya generada, los canales sociales son fundamentales a la hora de difundir nuestro propio contenido, ya que es el principal foco de atención de los usuarios, con un porcentaje muy alto de uso diario.

 

Canales en social media

Existen multitud de canales en social media.

 

Otros criterios para elegir canales

Pero no solo están las funciones que cumplen dentro de la estrategia de social media. Hay otros aspectos a tener en cuenta para la elección de canales. Los he dividido en estos dos puntos:

  • Target: realmente, este punto forma parte de una de las funciones antes mencionada: la monitorización. Y es que, como paso previo a la decisión de qué canales utilizar para nuestra estrategia de social media, debemos conocer dónde está nuestros públicos objetivos y actuar en consecuencia.
  • Recursos disponibles: por último, siguiendo una de las siglas de los objetivos SMART, no podemos olvidarnos de ser realistas y alcanzables, es decir, consecuentes con nuestras decisiones. A veces, nuestros propios recursos nos impiden estar en tantos canales como nos gustaría. Tenemos que ser conscientes de ello, y saber elegir con buen criterio profesional por qué elegimos unos u otros en detrimento de la presencia en aquel canal que sacrifiquemos.

 

Cada canal ha de tener una planificación específica, donde el discurso, las formas, la frecuencia de publicaciones o el propio contenido se adapte al mismo. Sin embargo, todo esto pertenece a una estrategia global, donde todos los aspectos mencionados han de guardar una estrecha relación para el cumplimiento de una serie de pautas que conformen la fuerza de una sola marca, una propia voz que utiliza distintos altavoces. Por eso, aunque el formato cambie, el objetivo es el mismo, todos apuntan en la misma dirección.

Y como sabemos a estas alturas, no tiene sentido hablar de canales online o de estrategia digital. El marketing y la comunicación abarcará todos los medios posibles: tanto on como offline.

El discurso en la estrategia de contenidos

La estrategia de contenidos es la columna vertebral de algo más global, el inbound marketing. Este, a su vez, está formado además por un conjunto de avanzadas técnicas de atracción como, por ejemplo, el SEO o el social media. Por eso hablamos tanto de la importancia de disponer de un plan de content marketing que se ajuste a la marca y que suponga el núcleo central de las acciones que se diseñarán más adelante.

Y cuando soltamos la prosa sobre este recurrente tema nos solemos referir a la creación y difusión del contenido. Primero, dirigido a blogs, después aventurándonos a mencionar medios y formatos tan dispares como el vídeo, las infografías, los webinars, los podcasts o la fotografía, evidenciando que la presentación puede tomar tantos caminos como especialidades tenga el creador. Los más osados se atreven a hablar de aplicaciones móviles y de transmedia. Y no les falta razón, todas ellas son formas que puede adaptar la historia que contamos.

Hasta hablamos de técnicas para que surjan las ideas, fuentes de las que beber y trucos sorprendentes para su difusión en distintas fases y canales.

Solo cuando pensamos en el target nos acercamos tímidamente a algo que pueda parecerse al tono. El tono es un término difícil de definir pero cuyo uso, sin embargo, sí que está extendido entre quienes tienen o creen tener cierto nexo con su audiencia. El tono, discurso o estilo se refiere a distintos factores que atañen directamente al emisor y que afecta al mensaje, modificándolo para que la percepción por parte del receptor sea más amena, más clara y, al fin y al cabo, otorgue un mayor grado de engagement, si es que al final resulta que el engagement se puede medir por grados.

Los elementos del discurso

En palabras de Quico Pérez-Ventana, el estilo es la claridad, la ordenación lógica, la sorpresa, el humor, el vocabulario, el ritmo, el adjetivo, el sonido, el ambiente, el remate. Los elementos del discurso en la estrategia de contenidos tienen que ver con la asociación de ideas que hacemos cuando pensamos en cómo habla una persona, cómo se comunica una marca.

«El estilo es la claridad, la ordenación lógica, la sorpresa, el humor, el vocabulario, el ritmo, el adjetivo, el sonido, el ambiente, el remate»

¿Cuáles son entonces los elementos del discurso?

  • La expresión (lingüística, visual, audiovisual). Cómo cuidamos la ortografía y la sintaxis, cómo empleamos los planos y secuencias, cómo encuadramos. La expresión es la capacidad que tenemos para emitir un mensaje con una o varias emociones.
  • Dinamismo. Se trata de la soltura que empleamos en el lenguaje en relación al receptor del mensaje. Puede parecerse al uso de jergas o tecnicismos, a la frescura de la historia que contamos. Podemos ser correctos pero dinámicos, modernos, y usar las propiedades de cada red social (hashtags, menciones…). También se relaciona con el vocabulario empleado y la capacidad de adaptabilidad de la persona o el equipo encargado de la comunicación.
  • Tratamiento. ¿De tú o de usted? El uso de tiempos verbales y personas puede determinar cómo de publicitario es nuestro mensaje, o cómo de integrados estamos en nuestra comunidad —si es que esta existe— y, por lo tanto, cómo sus miembros nos permiten comunicarnos con ella.
  • Intenciones. Estrechamente unida al tratamiento, sirve para tener claros los objetivos de nuestras comunicaciones y, en consecuencia, usar uno u otro tipo de actitud frente al usuario. Por ejemplo, podemos informar, buscar feedback o usar llamadas a la acción.
  • La forma narrativa: el archimencionado storytelling. Poco que añadir, ya lo habéis dicho todo. No es más, ni menos, que la capacidad de contar historias, la narrativa y la prosa del que habla. En cualquier formato, los conocimientos y el arte para saber transmitir, hacer sentir, implicar y crear emociones. Es, pues, tener empatía con la audiencia.
  • Las respuestas. Es decir, la atención al cliente o usuario. El discurso no se produce solo cuando nosotros queremos comunicar algo, sino cuando alguien hace que tengamos que comunicarnos. Cada respuesta que damos, cada silencio y la forma en que lo hacemos también forma parte de nuestro discurso. Por ejemplo, el tiempo de respuesta o la efectividad de la misma, que podemos percibir en la satisfacción del cliente o usuario. La inteligencia emocional tiene aquí un papel importante, la gestión de las propias emociones y la capacidad para conocer al interlocutor y ponerse en su lugar.
  • El ritmo y el timing. Marcar los tiempos es otro aspecto fundamental en los contenidos. No solo en su publicación, sino en el ritmo que se crea al redactar o grabar. Conocemos el uso que hacen los distintos públicos de internet, en qué momentos y con qué dispositivo lo usan. Y es que no es lo mismo leer desde el iPad a las nueve de la noche desde el sofá y con la televisión de fondo, que hacerlo desde el portátil en la oficina durante el horario laboral. Por eso hemos de saber qué tipo de contenidos crear y cuándo y cómo presentarlos.
  • El formato también es discurso. Así como el ritmo es importante por todo lo referido arriba, el formato también lo es por las mismas razones. No carga igual un vídeo con WiFi que desde el móvil mientras viajamos en metro, donde además quizás no tenemos auriculares y reproducir sonido puede resultar incómodos para los viajeros que nos acompañan. Desde el punto de vista del creador, todos ellos son nuevos aspectos a tener muy en cuenta. O, por ejemplo, con el uso de GIF, vídeos cortos de Instagram o Vine o infografías en lugar de largos textos (¿podríais contar todo esto en un gráfico?).
  • La calidad y la importancia que le damos. No es más que cariño y profesionalidad. Un trabajo bien hecho es un rasgo claramente distintivo en una marea de contenidos tan espesa como lineal.
  • El contenido, pero también lo que no contamos. Los silencios. No se trata de estar siempre comunicando, sino de comunicar bien.
  • Los ademanes y gestos digitales. Los follows y unfollows, el devolver favores, dar las gracias o escribir un emoticono de un guiño también son niveles de expresión digitales. Y, como tales, forman parte de nuestro discurso. Conocer la idiosincrasia de cada red es un valor añadido para saber comunicar en la era digital.

 

Facebook-Whatsapp: La nueva publicidad

facebookwhatsappNo hace mucho nos llegaba la noticia de la compra de Whatsapp por parte de Facebook. Son muchos los que se han preguntado si realmente Whatsapp vale 19.000 millones de Dólares o es otra de estas muchas operaciones sobredimensionadas a la que ya estamos acostumbrados.

La capacidad de segmentación de un medio publicitario es fundamental para que el retorno de la inversión publicitaria sea alto. Pues bien, si la capacidad de segmentación en Facebook era la más amplia de todos los medios existentes, tanto online como offline, imaginaros ahora.

La existencia de herramientas que son capaces de analizar nuestro estado de ánimo por un simple mensaje whatsapp, junto a herramientas de geolocalización, unido a la información que ya tiene Facebook y puesto que cuenta con un soporte publicitario muy avanzado, nos lleva al paraíso de cualquier departamento de Marketing de cualquier empresa o agencias de seguridad gubernamental.

Facebook lleva buscando la información en tiempo real de sus usuarios mucho tiempo, y estaba llegando a niveles de complejizar su herramienta en exceso, lo que estaba haciendo que algunos comenzaran a ver peligrar su  primacía dentro del mundo de las redes sociales. Una vez más vemos que el “Divide et impera” que Julio Cesar sentenció hace 22 siglos está todavía vigente en nuestros días. La obtención de información a través de distintos medios es un éxito asegurado para Facebook.

Aunque para algunos esto resulte excesivamente sofisticado y tecnológicamente difícil de llevar a la práctica, cosa que no comparto, sólo la posibilidad del potencial de marketing, es algo que puede resultar muy beneficioso para una empresa que cotiza en bolsa.

Personas casadas del mundo, si comenzáis a ver en vuestro muro de Facebook noticias patrocinadas o publicidad de abogados de familia, e-darling y del último modelo de un deportivo biplaza … Puedes empezar a mosquearte porque tú todavía no lo sabes, pero Mark Zuckerberg sí. Te la están pegando con otr@.

No seamos cool, seamos profesionales

Siguiendo con la serie de post que tienen como objetivo “Desmitifiquemos los Social Media” hoy os propongo unas breves reflexiones acerca del uso del lenguaje y términos impronunciables.

Dejémonos de rollos y hablemos alto y claro. Cada vez con más frecuencia observo como compañeros y expertos de la consultoría y los Social Media se esfuerzan por “inventar nuevos conceptos” y citar cada vez más anglicismos en sus ponencias y presentaciones, haciendo difícil de seguir el hilo discursivo de sus intervenciones y creando, a mi parecer, reticencias en empresarios y directivos que se acercan a sus charlas para tratar de enterarse sobre los cambios que están sucediendo en la manera que tenemos de comunicarnos y hacer negocios con nuestros clientes.

Lejos de parecer cool o más profesionales, creo que, como consultores y profesionales del medio, debemos hacer un esfuerzo por comunicarnos con ellos y por tanto, para que nos entiendan. Al fin y al cabo, ellos son nuestros potenciales clientes y debemos convencerlos con argumentos y razonamientos que les transmitan confianza y credibilidad hacia nosotros y nuestro trabajo.

Estoy seguro, y mi experiencia personal así me lo demuestra, que si les contamos de una manera llana y profesional que las empresas que están en los Medios Sociales fundamentalmente por los siguientes motivos,

– Ganar notoriedad y reputación de nuestra marca.

– Incrementar el número de contactos y poder comunicarnos con ello de forma directa y eficaz

Mejorar nuestras ventas y la prescripción de nuestros productos y servicios

ya tendremos argumentos suficientes y atractivos para que nos escuchen y despertar el interés por parte de los asistentes.

Además, si somos capaces de conectar con nuestra audiencia, les mostramos la forma de llevarlo a cabo, el esfuerzo que se precisa para elaborar un plan estratégico de marketing y comunicación, damos ejemplos del sector que muestren los beneficios y riesgos de aplicar bien o mal las acciones y el personal cualificado que se precisa para llevarlo a cabo con las máximas garantías posibles, nuestro trabajo y honorarios pueden estar más que justificados.

La última reflexión que quiero destacar es que, aunque es nuestra obligación como profesionales conocer las tendencias, ver cuáles son las mejores prácticas del sector, y estudiar cómo debemos aplicarlas para nuestros negocios o los de nuestros clientes, ello no significa que se lo tengamos que mostrar a nuestros clientes para impresionarlos de lo listos y preparados que estamos.

Un lenguaje directo, sincero y honesto sobre cómo podemos ayudarles a mejorar en sus negocios, nos puede posicionar como profesionales que sabemos que estamos hablando de negocios y de objetivos empresariales, y que conocemos las necesidades de nuestros clientes; pero claro, a más de uno le puede dar pavor no estar respaldado por palabras y términos raros y pomposos que sólo ellos parecen entender y que le dan “seguridad para vender la moto” a sus clientes.

 

Wetransfer o cómo enviar archivos pesados fácilmente

Desde Segundaplanta utilizamos a menudo el servicio gratuito que nos ofrecen desde wetransfer.com . Este, te permite enviar al destinatario de correo que desees archivos de hasta 2 Gb . El archivo se sube a la nube y el remitente recibe un correo electrónico con una dirección desde la que se lo puede descargar antes de dos semanas. Está permitido enviar cualquier tipo de archivo y no necesitas registrarte. Pruébalo y nos cuentas, porque lo simple siempre funciona. 😉