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La proporción áurea en el diseño

En el ser humano es inherente e intrínseco el deseo por buscar la belleza en todas sus formas, motivo por el que los diseños son cuidados. Es por ello que desde siempre, se han desarrollado teorías que expliquen y permitan realizar diseños más hermosos, y una de esas teorías es la Proporción Áurea, también llamada la razón divina.

Esta teoría propugna que la proporción es la forma más perfecta de belleza, es la proporción entre las formas y elementos de una composición elevada al máximo nivel.  El axioma principal de esta teoría es que al dividir un segmento en dos partes, la proporción entre la parte mayor y la menor debe ser igual que la que existe entre el segmento total y la parte menor, lo que genera diseños web asimétricos pero bien proporcionados que le dan esa armonía de la que antes hablábamos, así como podemos crear un punto focal concreto, convirtiéndolo en el punto principal de nuestra composición.

Su cálculo se realiza de la siguiente manera:

El número obtenido tiene que ver con la proporcionalidad entre los distintos elementos. Esta armonía existe también en elementos de la naturaleza, como pueden ser la perfecta espiral de un caracol,  el pentagrama perfecto que forma una estrella de mar o la disposición de los pétalos de una flor. Esta proporcionalidad curiosamente relaciona la cantidad de abejas macho y abejas hembras que hay en una colmena.

También, por otro lado, en la búsqueda de esa perfección armónica, han sido muchos artistas a lo largo de la Historia los que han usado este número para realizar sus obras, siendo el primero de ellos el griego Fidias, en honor al cual fue llamado este número, Fi, a la hora de crear su obra más universal, el Partenón. También han utilizado este recurso artistas como Leonardo Da Vinci, que, en su Canon intentaba demostrar que el cuerpo humano cumple esta Razón Dorada.

Pero los tiempos han cambiado, y el diseño también. Ahora podemos realizar diseño gráfico y de webs, las cuales cumplen con una función clara, siempre dependiendo de sus objetivos, claro está, entre las cuales se encuentran atraer a clientes y conseguir conversiones.

Para ello, nuestra web debe estar bien construida, planeada y, por supuesto, planeada, lo que implica que en ella los elementos deben estar en perfecta armonía y proporción para lograr la perfecta proporción entre todos ellos, proporcionando a los internautas una perfecta experiencia visual de marca, cliente y usuario, haciéndola más atractiva y clara.

La proporción áurea busca crear un lenguaje natural  claro que pueda comprender nuestro cerebro, así como aprovechar la forma natural de leer una web, que generalmente va de arriba a la izquierda abajo a la derecha, por lo que usando la razón divina, los elementos deberían ir colocados en ella según su importancia siguiendo este patrón de comportamiento.

¿Y tú, qué sabes de la proporción áurea?

Flat Design, una nueva tendencia en diseño

No cabe duda de que el diseño web es una herramienta más que tienen las marcas a la hora de, no sólo crear su imagen de marca, valga la redundancia, sino, de conseguir que los internautas que lleguen hasta su sitio tengan una gran experiencia de usuario con una página atractiva, fácil de usar y por la que navegar de una forma sencilla, con una estructura adecuada y, sobre todo, que no distraiga al usuario de los elementos que realmente importan, como el contenido de la misma, con otros que resulten superfluos y que hagan que la web tarde más de la cuenta en cargar, porque, como ya sabemos, los internautas son muy proclives a abandonar una web si esta tiene un tiempo de carga elevado.

No obstante, el diseño web no está exento de las modas. Las tendencias se han ido sucediendo a lo largo del tiempo según los gustos de cada quién.

Hace relativamente poco, asistimos a un momento en el que las páginas web tenían diseños complicados, con elementos móviles y efectos que buscaban sorprender al espectador, colores llamativos, páginas que saltaban de la pantalla del ordenador. Una eclosión de colores brillantes y web más que llamativas.

Pero, como todo, en el diseño web también asistimos a una vuelta a lo simple, a lo más esencial, tal vez, como resultado de la tendencia de las marcas a resaltar el contenido de sus páginas web.

Y es en este escenario en el que aparece el llamado Flat Design.

El Flat Design implica un diseño minimalista, sin degradados, sin elementos que no sean esenciales y que se opone frontalmente al esqueumorfismo, es decir, al diseño que imitaba a la realidad, imperante en los últimos tiempos, como es el caso de algunas aplicaciones.

 

Esta tendencia plantea a sus detractores la cuestión de la estética: un diseño minimalista y plano va en contra de todo lo estético, a pesar de que el Flat Design propugna la máxima “menos es más”, siempre y cuando se trate de un buen diseño, que cumpla los objetivos perseguidos.

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Ejemplo de Flat Design, diseño simple y minimalista

Algo que los defensores del Flat Design afirman es que el esqueumorfismo atenta contra la utilidad y la usabilidad de una web, puesto que en sus diseños prima lo estético frente a los valores previamente mencionados.

La discusión está servida, ¿flat design o esqueumorfismo?

Diseño web: la velocidad de carga, factor diferencial

Como todos sabemos, la página web es la puerta de entrada a nuestra marca, el mejor modo de presentarnos ante la comunidad. Es el espacio en el que nos presentamos a los usuarios- clientes, donde compartimos todas las noticias e información de interés para ellos.

Por ese motivo debemos mimar y extremar la optimización y el diseño de la web, para que hasta el último detalle de la misma sea lo más perfecto posible, para que nos ayude no sólo a conseguir más visitas, sino a lograr que esos visitantes se conviertan en leads.

Así pues, nuestra web es nuestro castillo, y debemos cuidar todos los aspectos y detalles relacionados con ella, puesto que una web que no funcione correctamente hará que no tengamos una presencia fuerte, y que lejos de que los clientes vengan a nosotros, hagan lo contrario, que nos abandonen.

Un factor diferencial a la hora de obtener visitas en nuestra web, y con esto tiene mucho que ver el diseño, es la velocidad de carga de la página, sobre todo, teniendo en cuenta que cada segundo de más que la web tarde en cargar supone una pérdida del 7% en conversiones. Así, si nuestra web tarda más de 4 segundos en cargarse 1 de cada cuatro usuarios la abandonará, según datos proporcionados por Robotforce.com.

De igual forma es importante también considerar que nuestra web debe ser lo suficientemente rápida como para que cargue también en los dispositivos móviles, para lo cual lo ideal es tener una responsive web, puesto que estos usuarios esperan que la web se visualice en ellos de la misma forma a como se carga en el ordenador.

Otro aspecto a tener en cuenta es que son muchísimos usuarios, casi el 50% según Robotforce.com, los que no vuelven a visitar una web si cuando la han visitado por primera vez da algún tipo de error a la hora de visualizarla o si tarda demasiado, lo que señala una vez más la importancia de la carga rápida de la web.

Ahora pensemos que a la web que intentamos acceder es una tienda online. Partiendo de la base de que al cliente no le gusta tener que esperar, cuando quiere realizar sus compras en internet, tampoco. El cliente necesita acceder a la tienda para adquirir sus productos rápidamente, sin ningún tipo de problemas, y está claro que cuando un cliente tiene una mala experiencia de compra en una web la comparte con otros usuarios, que, a su vez, la compartirán con otros usuarios, lo que supondrá un inconveniente para esa marca.

Por todo ello, queda más que claro que a la hora de diseñar una web, debemos hacerlo de manera que no sea muy pesada, que los elementos que la componen estén perfectamente planeados, diseñados y estructurados, permitiendo acceder al sitio de forma rápida.

El tiempo de carga de una web es imprescindible para que tenga éxito, y en eso tiene mucho que decir la forma en la que está diseñada.

Diseño web: elaboración de presupuestos

Es un imperativo fundamental para las empresas, como ya sabemos, crear una presencia fuerte en internet, y para ello, contar con una página web con un diseño atractivo, moderno, atrayente y adecuado a nuestra empresa es imprescindible.

Hay una gran cantidad de opciones en el mercado a la hora de diseñar nuestra web, dependiendo del presupuesto que tengamos para ello, pero, como en todo, hay que tener en cuenta que no siempre elegimos la mejor opción, ya que existe mucho desconocimiento acerca de cómo el diseño web puede beneficiar a nuestra marca, a nuestro branding, y hay casos en los que una mala decisión nos puede llevar a perjudicarnos. Por ello, lo mejor, es consultar con buenos profesionales.

A la hora de contactar con quien nos ofrece diseñar nuestra web debemos poner especial cuidado, ya que es la imagen de nuestra marca, la imagen de nuestra empresa.

Así,  cuando pedimos un presupuesto de un diseño web, debemos asegurarnos de que a quien consultamos entiende bien cuál es nuestra necesidad, por lo que es esa persona quien debe hacernos las preguntas pertinentes, para que todo quede claro, tanto en la mente del cliente como en la del profesional, que, en base a la necesidad del cliente ofrecerá las distintas posibilidades.

Es fundamental que el webmaster haya comprendido bien la idea, la necesidad, y que sea capaz de resumirla en pocas palabras, ya que de otra manera, el diseño web no se adecuará a la necesidad del cliente. El resumen del proyecto por parte del experto permitirá al cliente aclarar cualquier duda que le haya podido surgir o no quedar resuelta.

Una buena práctica por parte del especialista sería detallar, para una mayor clarificación para las partes, una relación de cosas que hacer antes de realizar el diseño, como por ejemplo, realización de boceto o aproximación gráfica a la interfaz, cómo vamos a desarrollar la web, y todo aquello que sea interesante e importante para el cliente.

Para nosotros, como clientes, es importante saber cómo va a ser el desarrollo de la web, así, deberemos pedir que el profesional cree para nosotros, digamos, un esquema o documento en el que podamos ver las fases en las que nuestra web irá tomando forma, así como los plazos aproximados en los que esas fases se van a completar.

Un aspecto fundamental para los clientes es saber el precio estimativo, por lo que el profesional deberá proporcionar una propuesta económica motivada y justificada al detalle, clara y honesta, además de ofrecernos una garantía de satisfacción.

Algo a considerar es que, aunque existen muchas opciones en las que encontramos ofertas gratuitas, casi siempre resultan insuficientes e inútiles, ya que no cumplen con los estándares de calidad, con lo que, a pesar de que nos proporcionan una web, no consigue los objetivos que nos hemos marcado como la atracción de los clientes, y, por otro lado, en el aspecto económico, una mala web va a provocar que necesitemos una inversión mayor de la prevista, puesto que al no ser expertos, casi con toda seguridad, la web no va a funcionar de forma adecuada y, finalmente, tendremos que acudir a profesionales.

También necesitamos saber cuáles son los requerimientos del profesional previos a comenzar a trabajar, como son pagos anticipados, cuántos bocetos nos proporcionará el profesional para que elijamos, tarificación de las modificaciones de la web y todo aquello que nosotros necesitemos conocer.

Como profesionales, ofrecer un buen presupuesto es fundamental, y como clientes, que nos lo proporcionen es imprescindible.

Si necesitáis un diseño web de calidad, no dudéis en pedirnos presupuesto.

Diseño web: desmontando falsas creencias

En los últimos tiempos todo lo referente a internet ha tenido una gran aceptación por parte de los usuarios y empresas, que han visto en este sector un aliado muy potente para conseguir sus objetivos, en lo que a lo económico  se refiere y en otros aspectos tales como la imagen de marca.

Así pues, uno de los principales elementos en los que se apoyan las marcas para construir, no sólo su imagen, sino su identidad, es en el diseño, tanto gráfico como web. Si bien es muy fácil ver una imagen o una web, no siempre es lo que parece, puesto que la opinión y la visión que tiene la gran parte de usuarios no es la más cierta.

De este modo, existen falsas creencias acerca del diseño, datos que están muy lejos de ser ciertos, entre los que encontramos los siguientes:

El diseño web es fácil y rápido

Nada más lejos de la realidad. El diseño web requiere conocimientos de programación, diseño, usabilidad, posicionamiento web, estructuración de contenidos y saber crearlos correctamente, además de precisar total atención a lo que tenemos entre manos. Se requiere habilidad y preparación, además de saber trabajar en equipo, puesto que es una labor totalmente multidisciplinar.

Si sabes de diseño web, lo sabes todo acerca de informática, redes sociales y todo lo referente a este sector

En el mundo de internet y la informática existen muchísimos profesionales que conocen su sector. No es lo mismo un diseñador web que un diseñador gráfico, igual que no es lo mismo un albañil que un pintor, aunque los dos se dediquen a la construcción. Un diseñador gráfico puede no saber de programación, y un programador puede no saber de diseño gráfico.

El diseñador es el que decide todo los aspectos de su trabajo

Aunque es cierto que al profesional se le debe dejar trabajar lo más libremente posible y aplicar sus conocimientos, el diseño web debe ser una colaboración entre cliente y profesional, de modo que el profesional sea capaz de plasmar en la web las necesidades del cliente.

Podemos cambiar cualquier cosa en la web “en un momentito”

Este es uno de las creencias más molestas con las que los profesionales deben lidiar en su día a día. Los clientes no son conscientes de que cualquier cambio que queramos realizar en una web no es cosa de minutos, sino de mucho tiempo de trabajo. Los clientes piensan que cambiar un cuadro de lugar o cambiar el fondo de la web, o incluso, añadirle un texto es tan fácil como decir “amén”. Hace falta tiempo y trabajo para ello.

Los clientes mandan

Sí pero no. Como hemos dicho antes, la creación y diseño web es la unión entre las necesidades del cliente y el buen hacer del profesional. El cliente debe decir lo que quiere, por supuesto que sí, pero también debe permitir al profesional trabajar, así como debe confiar en las decisiones del profesional a la hora de crear/diseñar la mejor web para satisfacer las necesidades de su cliente.

¿Qué piensas tú? ¿Qué otros mitos existen en torno al diseño web?

Diseño web: un elemento fundamental, la tipografía

Como ya sabemos, la elección del diseño web es de una importancia capital a la hora de crearla, puesto que supone la tarjeta de presentación de una marca, es lo primero que van a ver nuestros clientes cuando quieran conocernos o ya nos conozcan a la hora de adquirir o contratar nuestros productos.

Ya hemos hablado anteriormente de la importancia de los distintos elementos de una página web, en la que cada elemento cumple una función y, todos juntos, componen el engranaje perfecto en el que basar nuestra presencia online como receptor de las visitas de nuestros usuarios.

No sólo es importante la estructura, el color o las imágenes que utilicemos, sino también la tipografía que usamos en nuestra web, ya que, no olvidemos, la web no sólo es un cúmulo de imágenes y colores, sino que en ella la letra, la tipografía, ocupa un lugar esencial al ser el medio principal mediante el cual lanzamos nuestro mensaje, por lo que debemos ser especialmente cuidadosos a la hora de escoger un tipo de letra para nuestra web.

Lo primero que debemos hacer antes de decantarnos por una tipografía es pensar el medio en el que se implantará, en este caso, una web, lo que significa que será visualizada por los usuarios en una pantalla de ordenador, lo que seguramente, nos hará descartar las tipografías de la familia Serif, con origen en la escritura antigua, y adecuada principalmente para los medios impresos, puesto que nos permite establecer una línea de lectura muy cómoda en libros, por ejemplo, siendo algunos tipos de esta familia la Book Antiqua o la Bookman Old Style. Sin embargo, la mejor opción para nosotros es cualquier tipografía de la familia Sans Serif, como por ejemplo, Arial, por su alta legibilidad en una pantalla de ordenador a cualquier tamaño.

Pero no sólo debemos considerar el tipo de letra, sino también su color y tamaño. Existen muchos ejemplos en los que la letra y el fondo no son adecuados, simplemente, porque no se conjuntan. Son ejemplos en los que la letra se confunde, no se lee bien o, simplemente se pierde en un fondo que imposibilita la lectura de esa tipografía. Por este motivo, no sólo debemos elegir bien el tamaño y color de la tipografía, sino un fondo que permita ser leída adecuadamente.

No podemos perder de vista que en una página web es fundamental establecer una estructura clara, por lo que necesitamos escoger una tipografía que permita definir una jerarquía del texto clara, que sea fácil de seguir, siendo una buena opción escoger una tipografía diferente para una parte del texto que queramos resaltar en concreto, con el simple objetivo de llamar la atención del usuario.

Como conclusión y consejo, es una buena práctica leer el texto nosotros mismos para ver si el aspecto que da la tipografía es adecuada para nuestra web, si va acorde con el mensaje que queremos transmitir y, sobre todo, si es legible. En caso de que la respuesta a cualquiera de estas cuestiones sea negativo, es mejor volver atrás y plantearse cambiar la tipografía.

¿Crees que la tipografía es tan importante en una web?

 

Foto: cosassencillas.com

Diseño web, una mirada atrás

No cabe duda ya de que el diseño web es un elemento muy importante a la hora de crear un sitio web o blog para una marca o empresa que quiera tener una presencia activa en internet y tener un soporte para darse a conocer.

El diseño web supone la cara que damos a los usuarios de nuestra marca, por lo que es preciso que sea lo más agradable posible tanto para navegar por ella como por las sensaciones que nos provoca con el uso de las tipografías, imágenes y colores (de los que ya hablamos en posts anteriores).

Pero el diseño web ha ido evolucionando con los tiempos.

Los inicios del diseño web se remontan a un lejano ya 1990, año en el que aparece el lenguaje HTML, que supuso toda una revolución en cuanto a diseño y que rompía con lo anterior, puesto que ofrecía una nueva forma de construir las webs, en bloques básicos de código. Pero no fue hasta un año más tarde cuando apareció la primera web construída con HTML, creada por Tim Berners- Lee.

En el año 1992 llegará otra forma de entender la web que pronto se haría con el mercado, el diseño basado en tablas, que mantuvo su hegemonía hasta el año 1994, año en el que apareció el consorcio World Wide Web, cuyos principios y objetivos perduran aún hoy en día.

Entre los años 1995 y 1996 aparecen los archiconocidos Flash y JavaScript, que introducen animaciones y los efectos especiales en las páginas web, haciéndolas mucho más interactivas.

En 1996, con más de 74 millones de usuarios de internet, hace su aparición la hoja de estilo CSS, que mejoró la accesibilidad de la web e hizo del HTML un código más semántico que de presentación. En el mismo año los Frames  se hicieron muy populares, ya que permitían mostrar dos o más webs o elementos multimedia en la misma ventana del buscador.

Pero el diseño web siguió avanzando y en 1998 aparece PHP, que facilita el camino a las webs dinámicas, lo que da la entrada en el año 1999 a CSS3, que introduce nuevas funciones y cambia la forma de desarrollar y diseñar una web, en un contexto en el que hay 279 millones de usuarios en internet y más de dos millones de páginas web.

En el 2003 y con más de 38 millones de webs, aparece la llamada web 2.0, que soporta las redes sociales que hoy conocemos, wikis y blogs.

2008 es el año del open source y el diseño móvil, ya que es en este año cuando los usuarios empiezan a acceder a internet desde otros dispositivos, y cuando el software libre empieza a ganar adeptos.

HTML5 aparece en 2010, e introduce un lenguaje mejorado con posibilidad de soportar los recursos multimedia más avanzados. Es más fácil de usar para las personas y más fácil de leer para los ordenadores.

Posteriormente, la responsive web hace su aparición como consecuencia del cada vez mayor crecimiento del acceso a internet a través de dispositivos móviles como tablets o smartphones.

¿Qué será lo próximo?

Photo credit: pixelincloud.com

Diseño web: cada vez más usuarios móviles

Ya es un hecho que, cada vez más, la consulta de internet se hace desde otros dispositivos que no son nuestros ordenadores, como pueden ser smartphones o tabletas, de ahí la creciente importancia de realizar webs que se adapten perfectamente a este tipo de dispositivos, creando webs responsive.

Debido, precisamente, a que el usuario utiliza estos dispositivos cada vez más, cada vez son más las empresas que son conscientes de que necesitan realizar acciones para los usuarios móviles, ya que son un target más que importante.

Pero, ¿cómo podemos crear una web que sea amigable con nuestros dispositivos móviles?

Bueno, es algo muy necesario que nuestra página web sea rápida a la hora de cargarse, puesto que la velocidad de carga adecuada favorecerá un mejor funcionamiento de nuestra web en nuestros smartphones y tabletas, por lo tanto, diseñémosla con este objetivo y, hagamos que sea fácil de rastrear.

Hacer más fácil y más simple la navegación por nuestra página es otra de las prácticas más que recomendadas para hacer más amigable nuestra web para el móvil, puesto que, al tratarse de dispositivos con menos tamaño, la visión de la misma es más difícil, por lo que cuanto más simplifiquemos y hagamos más simple la navegación por ella, más fácil será visualizarla en nuestros dispositivos móviles.

Necesitamos que sea fácil de leer, lo que también se ve favorecido por la simplicidad del diseño de la página web, y, por supuesto, es imprescindible que sea perfectamente accesible desde otros dispositivos, además de añadir algún modo de contacto en la misma perfectamente visible y claro para nuestros móviles y tablets.

Haz que tu web esté en plataformas de geolocalización tales como Foursquare, Google Local o Facebook Places y aprovecha todo su potencial. Si habilitamos un perfil en estas redes sociales para nuestro negocio, haremos mucho más fácil que otros usuarios nos encuentren y que puedan interaccionar con nosotros.

Por supuesto, debemos asegurarnos de que nuestra web no sólo tiene una versión móvil, sino que además, cuando alguien pincha en el enlace que lleva a nuestra página web es redireccionado a la versión móvil de nuestro sitio, de forma y manera que la página se visualice adecuadamente en el dispositivo móvil del usuario.

Es muy importante que utilicemos el mobile marketing como parte de nuestra estrategia, y que el diseño de nuestra página web sea amigable con los distintos dispositivos móviles, puesto que de esta forma, lograremos también que los usuarios visiten nuestra página no sólo desde el ordenador, sino desde cualquier parte.

¿Y tu web, lo es?

Diseño web: azul, mucho más que un color

En el post anterior vimos la gran influencia que tienen los colores a la hora de realizar nuestros trabajos, cómo influyen los colores en la mente y en el ojo de los usuarios, cómo son percibidos por ellos y hacen que una web tenga un mayor o menor éxito.

Hoy nos centraremos en uno de los colores más usados de la gama cromática, el azul.

El color azul es utilizado principalmente por sitios sociales, y tenemos el ejemplo claro de Facebook y de Twitter, que usan este color dentro de su imagen corporativa por el impacto que provoca en el usuario, que asocia la comunicación y el hecho de compartir a este color.

También se asocia al azul en cualquiera de sus tonalidades, el progreso y la innovación, por lo que es idóneo para compañías tecnológicas, como vemos en el logo, por ejemplo, de Samsung, Intel o HP, además de sugerir a los usuarios confianza y un sentimiento de unidad, lo que lo hace perfecto para que las compañías aéreas lo adopten como parte de su identidad corporativa, pongamos como ejemplo la identidad corporativa de American Airlines, o de diferentes partidos políticos, de lo que podríamos poner el ejemplo español del logo del Partido Popular.

Por otro lado, el color azul forma parte del grupo de colores primarios, compuesto además de éste, por el rojo y el verde, lo que hace de él un color preferido a otros al ser natural, no “artificial”. El color azul es muy útil para crear una respuesta emocional en el usuario, permite que el visitante se enfoque en el contenido y no en el continente, además, propone un nuevo enfoque para la elección de los colores.

Tanto hombres como mujeres prefieren los sitios web en los que el color azul tenga papel protagonista, ya que ofrece un efecto tranquilizador.

También da buen resultado a la hora de mezclarlo con otros colores, como se ve en muchísimos sitios web. Así, la mezcla del azul con otros colores también provoca sensaciones y emociones en los usuarios que los visitan.

La combinación celeste con rosa o naranja una sensación alegre y divertida en una web, mientras que si unimos el azul con el verde, resulta una unión perfecta a la hora de querer transmitir la idea de naturaleza, ecología. También podemos conseguir una sensación de confort uniendo el celeste a cualquier color oscuro, y damos una imagen atractiva si unimos el azul y el amarillo.

Para los usuarios más eco-friendly es la mezcla del azul y del marrón, para los más elegantes, el azul y el gris, mientras que para los más románticos, la combinación perfecta es celeste y blanco.

Los colores usados de forma adecuada nos pueden ayudar a difundir un mensaje, una idea.

¿Qué colores usas tú?

 

Diseño web: depende del color con que se mire

Los seres humanos somos complejos.

De igual forma que necesitamos sentirnos atraídos por alguien para iniciar una relación con esa persona, necesitamos sentir que la marca nos seduce para que compremos su producto. Es un hecho.

Ese cortejo, llamémoslo así, empieza por ofrecer una buena imagen, y en una buena imagen, como ya sabemos, influye muchísimo la web corporativa a la que dirijamos a nuestro usuarios, a nuestra clientela, ya sea potencial o de facto.

Ya hemos hablado antes de la mejor forma de construir una web adecuada a nuestras necesidades, pero, sobre todo, a la de los usuarios que nos visitan. Establecimos en posts anteriores la necesidad de poseer una buena arquitectura web, estructura y facilidad en el uso y navegación de la web, usando un diseño atractivo y moderno, pero que a la vez, ofreciera la imagen profesional que nuestra marca pretende transmitir de cara a los consumidores.

Pero, algo que es muy importante y que pasamos por alto en muchísimas ocasiones es la importancia de los colores que utilizamos, puesto que el ojo recoge el color transformándolo en sensaciones. De hecho, más del 85% de los usuarios afirman que el color de un producto es uno de los principales motivos para su posterior compra, según el estudio realizado por June Campbell “The psicology of web performance”.

El color también influye en la imagen de nuestra marca en un 80%, según el mismo estudio, puesto que ayuda al usuario a reconocerla.

Se trata de uno de los elementos más poderosos del diseño que nos transmiten cosas, como por ejemplo, el color amarillo transmite optimismo y jovialidad, además, atrae la atención de los compradores. El rojo, por su parte, transmite la sensación de energía y crea la impresión de urgencia.

Por poner un tercer ejemplo, el azul ofrece confianza y seguridad, a menudo lo usan los bancos, y los negocios, mientras que el verde es el color universalmente asociado a la salud y la naturaleza, además de ser el color más fácil de procesar por el ojo humano.

Tiene la increíble y única capacidad de atraer a determinados tipos de usuarios y de lograr que cambien su decisión de compra. Así, los colores rojo, azul marino y negro atraen a compradores impulsivos, por lo que son perfectos para liquidar productos, mientras que el celeste, el rosa y el morado son los colores de los consumidores tradicionales.

Tenemos un gran aliado en los colores para conseguir atraer a nuestros consumidores, ¿por qué no utilizarlo?