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Diseño web, una mirada atrás

No cabe duda ya de que el diseño web es un elemento muy importante a la hora de crear un sitio web o blog para una marca o empresa que quiera tener una presencia activa en internet y tener un soporte para darse a conocer.

El diseño web supone la cara que damos a los usuarios de nuestra marca, por lo que es preciso que sea lo más agradable posible tanto para navegar por ella como por las sensaciones que nos provoca con el uso de las tipografías, imágenes y colores (de los que ya hablamos en posts anteriores).

Pero el diseño web ha ido evolucionando con los tiempos.

Los inicios del diseño web se remontan a un lejano ya 1990, año en el que aparece el lenguaje HTML, que supuso toda una revolución en cuanto a diseño y que rompía con lo anterior, puesto que ofrecía una nueva forma de construir las webs, en bloques básicos de código. Pero no fue hasta un año más tarde cuando apareció la primera web construída con HTML, creada por Tim Berners- Lee.

En el año 1992 llegará otra forma de entender la web que pronto se haría con el mercado, el diseño basado en tablas, que mantuvo su hegemonía hasta el año 1994, año en el que apareció el consorcio World Wide Web, cuyos principios y objetivos perduran aún hoy en día.

Entre los años 1995 y 1996 aparecen los archiconocidos Flash y JavaScript, que introducen animaciones y los efectos especiales en las páginas web, haciéndolas mucho más interactivas.

En 1996, con más de 74 millones de usuarios de internet, hace su aparición la hoja de estilo CSS, que mejoró la accesibilidad de la web e hizo del HTML un código más semántico que de presentación. En el mismo año los Frames  se hicieron muy populares, ya que permitían mostrar dos o más webs o elementos multimedia en la misma ventana del buscador.

Pero el diseño web siguió avanzando y en 1998 aparece PHP, que facilita el camino a las webs dinámicas, lo que da la entrada en el año 1999 a CSS3, que introduce nuevas funciones y cambia la forma de desarrollar y diseñar una web, en un contexto en el que hay 279 millones de usuarios en internet y más de dos millones de páginas web.

En el 2003 y con más de 38 millones de webs, aparece la llamada web 2.0, que soporta las redes sociales que hoy conocemos, wikis y blogs.

2008 es el año del open source y el diseño móvil, ya que es en este año cuando los usuarios empiezan a acceder a internet desde otros dispositivos, y cuando el software libre empieza a ganar adeptos.

HTML5 aparece en 2010, e introduce un lenguaje mejorado con posibilidad de soportar los recursos multimedia más avanzados. Es más fácil de usar para las personas y más fácil de leer para los ordenadores.

Posteriormente, la responsive web hace su aparición como consecuencia del cada vez mayor crecimiento del acceso a internet a través de dispositivos móviles como tablets o smartphones.

¿Qué será lo próximo?

Photo credit: pixelincloud.com

Reputación, más importante de lo que pensamos

Permitidme que empiece el post con una pregunta:

¿Os importa lo que la gente piense de vosotros en las Redes Sociales? 

Si alguien ha respondido que no, mejor que no entre en el ámbito del Social Media. Casi total seguridad, va a fracasar.

Aunque estemos muy seguros de nosotros y no nos importe demasiado la opinión que otros tengan de nosotros, en Redes Sociales eso no debe ser así, de hecho, debe ser todo lo contrario, debemos tener muy claro que los demás deben tener una visión positiva de nosotros, ya que todo el entorno dospuntocero y lo relacionado con los Medios Sociales se alimenta de esto: la reputación.

Al tratarse de un mundo en el que las interacciones se dan mediante medios digitales, necesitamos algo que nos permita saber que aquella persona con la que nos relacionamos es de confianza, y eso es lo que hace la reputación.

Antes de seguir os pregunto: ¿Qué es para vosotros tener una buena reputación?

Os pongo un ejemplo:

Estamos en la Francia del rey Luis XVIII o en la España del Capitán Alatriste, como prefiráis. La sociedad tiene preceptos fundamentales que es necesario seguir, entre ellos, la honorabilidad y la buena reputación son fundamentales. Lo peor que nos puede pasar es que atenten contra ellas o que ofrezcamos una imagen negativa para los demás por algún acto deshonroso que cometamos, y si esto ocurre, nuestra honra y nuestro honor difícilmente podrá quedar restablecida.

Los caballeros y las damas son juzgados por su reputación, por lo que los demás piensan de ellos, y sin un buen concepto de los demás, su condición de nobles queda reducido a nada, por lo que deben estar expectantes y atentos a cada paso que dan, para no caer en el pozo de la deshonra.

Los nobles ganaban su reputación y su condición de honorables realizando actos honrosos y manteniendo una buena actitud, llevando una vida impecable.

Volvamos a nuestro tiempo: el Social Media es exactamente igual. Los demás usuarios valoran por encima de todo el poder confiar en el profesional con el que interaccionan, y su buena reputación es fundamental para ser considerado, valga la redundancia, un buen profesional, de confianza y como un punto de referencia.

La reputación es lo que nos avala ante los demás, y eso se consigue con nuestro buen hacer y nuestro trabajo diario.

¿Qué pasa si tenemos, por contra, una mala reputación? 

Seremos rechazados como profesionales y no conseguiremos los objetivos marcados, tanto si representamos a una marca, con lo cual los efectos pueden ser devastadores, como si nos representamos a nosotros mismos.

Hay que tener extremo cuidado en no dañar nuestra reputación, ya que, como alguien me dijo una vez, es como la virginidad, sólo se pierde una vez.

Si ya hemos sufrido esto, la pérdida o daño de la reputación, o si ha sucedido algo que la pone en peligro, debemos estar preparados, tener un plan que cubra esta contingencia perfectamente consensuado con los departamentos correspondientes, si somos empresa, o, si trabajamos por nuestra cuenta, perfectamente estructurado y pensado para estos casos.

Hay quien afirma que en Internet y en Redes Sociales lo importante es que hablen de tí, no importa si bien o mal. Eso no es cierto. En Social Media el objetivo es que hablen de nosotros, pero bien, lo mejor posible, de lo contrario, tendremos un problema grande.

¿Tú qué opinas? ¿Sabes qué reputación tienes?

No seamos cool, seamos profesionales

Siguiendo con la serie de post que tienen como objetivo “Desmitifiquemos los Social Media» hoy os propongo unas breves reflexiones acerca del uso del lenguaje y términos impronunciables.

Dejémonos de rollos y hablemos alto y claro. Cada vez con más frecuencia observo como compañeros y expertos de la consultoría y los Social Media se esfuerzan por “inventar nuevos conceptos” y citar cada vez más anglicismos en sus ponencias y presentaciones, haciendo difícil de seguir el hilo discursivo de sus intervenciones y creando, a mi parecer, reticencias en empresarios y directivos que se acercan a sus charlas para tratar de enterarse sobre los cambios que están sucediendo en la manera que tenemos de comunicarnos y hacer negocios con nuestros clientes.

Lejos de parecer cool o más profesionales, creo que, como consultores y profesionales del medio, debemos hacer un esfuerzo por comunicarnos con ellos y por tanto, para que nos entiendan. Al fin y al cabo, ellos son nuestros potenciales clientes y debemos convencerlos con argumentos y razonamientos que les transmitan confianza y credibilidad hacia nosotros y nuestro trabajo.

Estoy seguro, y mi experiencia personal así me lo demuestra, que si les contamos de una manera llana y profesional que las empresas que están en los Medios Sociales fundamentalmente por los siguientes motivos,

– Ganar notoriedad y reputación de nuestra marca.

– Incrementar el número de contactos y poder comunicarnos con ello de forma directa y eficaz

Mejorar nuestras ventas y la prescripción de nuestros productos y servicios

ya tendremos argumentos suficientes y atractivos para que nos escuchen y despertar el interés por parte de los asistentes.

Además, si somos capaces de conectar con nuestra audiencia, les mostramos la forma de llevarlo a cabo, el esfuerzo que se precisa para elaborar un plan estratégico de marketing y comunicación, damos ejemplos del sector que muestren los beneficios y riesgos de aplicar bien o mal las acciones y el personal cualificado que se precisa para llevarlo a cabo con las máximas garantías posibles, nuestro trabajo y honorarios pueden estar más que justificados.

La última reflexión que quiero destacar es que, aunque es nuestra obligación como profesionales conocer las tendencias, ver cuáles son las mejores prácticas del sector, y estudiar cómo debemos aplicarlas para nuestros negocios o los de nuestros clientes, ello no significa que se lo tengamos que mostrar a nuestros clientes para impresionarlos de lo listos y preparados que estamos.

Un lenguaje directo, sincero y honesto sobre cómo podemos ayudarles a mejorar en sus negocios, nos puede posicionar como profesionales que sabemos que estamos hablando de negocios y de objetivos empresariales, y que conocemos las necesidades de nuestros clientes; pero claro, a más de uno le puede dar pavor no estar respaldado por palabras y términos raros y pomposos que sólo ellos parecen entender y que le dan “seguridad para vender la moto» a sus clientes.